¡Welcome to "La cloaca"!

La rata analítica #1: La Triquiñuela del Embaucador


De vez en cuando entre tanto excremento me encuentro  flotando en estas queridas aguas fecales alguna cosa a la que realmente merece la pena echarle un vistazo, analizarlo y daroslo a conocer. Es entonces cuando me pongo mis gafas de ver de cerca y pierdo un poco el tiempo en beneficio de mis capacidades críticas. A ello dedico esta sección. Vayamos con la primera víctima… (sonido de tambores)

Lector: ¡Imbécil! ¡Ya lo pone en el título!

Oh, pues es cierto, descuidado de mí…

LA TRIQUIÑUELA DEL EMBAUCADOR

Ficha

Título: La triquiñuela del embaucador

Autor: Javier Escámez Álvarez “Habimaru”

Editorial: ¡No lo leas!

Portada: Javier Escámez Álvarez “Habimaru”

Género: Acción psicológica

Número de páginas: 121

Precio: jratuito

Sinopsis: Nos complace informarle de que su solicitud de participación en La Triquiñuela del Embaucador ha sido aceptada por nuestro equipo de preselección. Adjuntamos, con este mensaje de texto, un mapa con las localizaciones en las que podrá reunirse con uno de nuestros agentes para obtener más información y poner en marcha su definitiva colaboración. Le rogamos que visite la oficina de su elección el día 9 de octubre a las 21:30.

Nuestros más sinceros saludos

~Guillermo Lectus, Oficina Central (LTE, S.L.)

Del creador de la exitosa saga de ciencia ficción “Sekai” (al que pueden observar posando más abajo, orgulloso de su fortuna y sus fangirls), llega esta pequeña novela sobre acción psicológica. Habimaru ha decidido por primera vez apartarse de las “hostias como panes” para escribir estas páginas que, como el mismo autor afirma, son un mero experimento literario. Pero no por ello significa que LTdE sea un fracaso que solo sirviera para la higiene de nuestro ano, no, LTdE nos ofrece una interesante historia en la que, como nos adelanta el título, embaucadores deberán competir por ver quien saca más beneficio en base a sus triquiñuelas.

Así, se nos presenta el tan recurrido tema del “Juego”, aunque en una nueva vertiente que le otorga la originalidad necesaria a la novela, pues es un juego de inteligencia. De esta manera, aquellos que han recibido la carta del avaricioso Lectus habrán entrado en un terreno en el cual deberán probar su inteligencia e ingenio para pasar las diversas pruebas que les permitan hacerse con la ansiada victoria sobre los demás jugadores.

Si bien la premisa es atrayente, el principal fallo de la novela es su corta duración, lo que limita mucho desarrollar la temática de “Juego” por fases: donde debería haber unas cuantas fases a cada cual más dificultosa nos encontramos con apenas un par, que si bien resultan entretenidas y permiten desarrollar el argumento, dan sensación al lector de insuficientes y de que la final se produce de manera precipitada. Como punto a favor podríamos decir que al menos evita caer en fases de relleno que harían tediosa la lectura.

Otro de los lastres que trae consigo esta breve duración es el desarrollo de los personajes; insuficiente o invisible en la mayor parte de los casos, aunque a esto también hay que sumarle el hecho de que el autor se sirve de numerosos participantes del juego para contemplar este desde puntos distintos. No obstante, no resulta difícil averiguar prontamente quienes son los auténticos protagonistas, y aunque Mark y Sara tocaran algo el corazoncito de los lectores, el enigmático Sven puede dejarlos insatisfechos.

Aún con todo lo mencionado anteriormente, si me preguntan si recomiendo esta obra, mi respuesta es si. Además del atrayente argumento que nos ofrece, la principal razón es la verdadera trama argumental oculta tras la cubierta de un simple juego de cerebritos que  podemos intuir desde el comienzo y que nos ofrece una buena crítica social de nuestra sociedad de hoy en día y su mecanismos de control, ¡chapó en ese sentido! Otra razón es precisamente el principal fallo: la duración; es corta, por lo que no nos come demasiado tiempo. Una última razón es su sorprendente final, que promete tener relevancia en próximas novelas del autor.

Nota: Como siempre digo: “No hagas a Habi lo que no quieres que Habi te haga” y obrando con el ejemplo obviaré dar una cantidad a la calidad de su obra y os animaré a dejaros embaucar por sus triquiñuelas.

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